miércoles, 17 de agosto de 2016

LAS NUEVAS CARAS EN CASA DE FUKUSHIMA

Desde que salí de mi casa de Madrid unas 24 horas después he llegado a la casa natal de Fukushima. El primer día me bautizó el terremoto de 5.5 en el jardín. Cómo se movía la tierra. La sensación que no tengo en España. Pero me recuerda muchas cosas.
Ayer estuve un rato en la fiesta de verano porque mi sobrina tocaba un instrumento musical con sus compañeros del colegio antes del acto conmemorativo de las víctimas del 2011 y los fuegos artificiales. Poco después comenzó llover porque nos acercaba el tifón y de madrugada pasó por encima de nuestra cabeza. Ahora hace sol de verano como si nada hubiera pasado. Menos mal que no ha habido ningún daño.


He visto muchas caras nuevas en 2 días que estoy.
 
La gata pequeña se ha hecho un mienbro más de la familia. Se llama Mi. Dicen que hace poco un día de lluvia estaba en un rincon maullando y lo recogió la sobrina pequeña. Mis padres dicen que alguién de fuera habrá dejado cerca para que lo recogieran. Es muy graciosa,  corre como un rayo y muerde como un tiburón. Ya tengo muchos mordiscos en los brazos y las piernas. Pero lo perdono. Llleva poco tiempo de vida en este mundo.
Habrá que dar mucho cariño.

El mismo día de llegada me recogieron mi hermana y mi cuñado en la estación de tren.
Primero me dieron una noticia graciosa. Un día antes su hija segunda que vive en Tokyo trajó a su prometido por primera vez. Se vieron por primera vez a pesar de haber oido por sus hermanas que salía con un chico que estudiaba en la misma clase del instituto.
En teoría iba a pedir el permiso de casarse con su hija. Pero estaría muy nervioso y no pudo decirselo. Se le agotó la paciencia a mi cuñado y tuvo que preguntarle al chico '¿A qué has venido hoy?' Pobre chico...Luego tomando Sake dicen que se abrieron un poco. Pero el día siguiente han vuelto a distanciarse mi cuñado y futuro yerno. Un primer reto que tiene que superarse él mismo porque todavía quedan 2 hijas más. Han decidido casarse en el cumpleaños de ella. A esta casa también vinieron. Estuvo como un palo sentado con las rodillas bien doblados rodeados de sus padres políticos, los abuelos y yo de rebote. Pasamos un buen rato charlando. Yo como siempre haciendo jilipolleses.
Es un chico que vivía en la zona de restricción con su familia también. Mi hermana dice 'Por  lo menos nos podemos entender.' Quiere decir que las dos familias han vivido y siguen viviendo con el dolor del accidente nuclear.

Después de esta visita de sorpresa me llevaron a su nueva casa.
Qué ilusión me ha hecho. En la distribución de las hibtaciones habían algunos toques de la casa antigua de Okuma que me recordaba perfectamente. A posta habrán querido dibujar así. Mañana me invitan a dormir.

Parece mentira que esté en mi pueblo Fukushima. Siempre pasa.
Los problemas de radiactividad y la planta nuclear de Fukushima Dai-ichi se quedan en el segundo plano. La vida de todos los dias es la que cuenta. Me gusta esta sensación.
Me gusta sentir la briza del mar con su sonido en el fondo. Es el entorno que crecí.
Mi madre está bien y mi padre también con sus tonterías de siempre. Esta vez dice que su objetivo de vida es alcanzar a la vida de su padre. 1050 dias más como mínimo.
Mi sobrino ya es más alto que todos nosotros. Sus hermanas también están grandes.

Esta vez pienso disfurtar de ellos más que el año pasado.
Mi hermana y mi cuñado 5 años después han podido pasar la página y ahora les toca vivir la vida que no han tenido estos años.  

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